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Formación Profesional

Por qué estudiar un máster después de una FP o un grado en gastronomía y cocina

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Decidir estudiar un máster después de FP es una forma de dar un salto cualitativo dentro del sector gastronómico. Tras una base técnica sólida, muchos perfiles buscan especializarse para acceder a puestos con más responsabilidad, visión estratégica y capacidad de decisión en cocina, gestión o innovación culinaria.

¿Tiene sentido estudiar un máster después de una FP o un grado?

Sí, pero no como una simple progresión en la formación, sino que es una decisión estratégica. Al estudiar un máster después de la FP estás pasando de un perfil puramente técnico y que se centra en la ejecución a otro con capacidad de análisis, gestión y visión global de un negocio gastronómico.

En cocina y gastronomía, la FP o el grado superior forman profesionales que pueden trabajar en partida, seguir procesos y mantener unos estándares de calidad. Sin embargo, hoy en día, no solo se valora la técnica en el mercado laboral. También es importante ser capaces de entender el funcionamiento de un restaurante, qué se tiene en cuenta para crear propuestas gastronómicas que sean rentables o de liderar a un equipo.

Por eso, estudiar un máster después del grado superior es una vía de acceso a puestos con más responsabilidad. Por ejemplo, para coordinar una cocina, desarrollar proyectos gastronómicos, gestionar productos o emprender. Además de que los contenidos no son los mismos, el punto de vista es diferente. 

Qué cambia al especializarse en gastronomía y cocina

Con la especialización en algún campo, y en concreto si se trata de un máster en gastronomía, se profundiza en los conocimientos y las habilidades. Pero además, como indicamos, se adquiere una nueva perspectiva a la hora de entender el sector. Al estudiar un máster después de FP, la atención deja de estar en la ejecución de las operaciones del día a día para pasar a la toma de decisiones y la planificación. 

De la base técnica a una visión más estratégica

El cambio más importante es que se pasa de la técnica a la estrategia. Es decir, que con las formaciones más sencillas se aprende a cocinar, pero con la especialización, se añade la toma de decisiones. Por ejemplo, las relativas a qué se cocinará en el menú, por qué y cómo se organizará todo el proceso para que vaya acorde con las necesidades de los consumidores, pero siendo rentable. Por tanto, la perspectiva es más amplia, ya que se tiene en cuenta la rentabilidad del negocio, el posicionamiento o la imagen y los valores de la marca. 

También se incluyen materias sobre la planificación de los menús, la gestión de los recursos o la comprensión del mercado. En este último aspecto, se necesita una formación permanente en gastronomía; es decir, que siempre habrá que actualizar los conocimientos. 

Más criterio para liderar, innovar y diferenciarse

La especialización sirve también para no quedarse anclados en puestos dedicados a ejecutar las tareas. Con ella, se entiende cuándo se deben hacer, cómo y por qué. Un máster en cocina desarrolla la capacidad de análisis para mejorar los procesos, introducir cambios o adaptarse a las nuevas tendencias gastronómicas.

Además, este tipo de formación ayuda al profesional a diferenciarse de la competencia. No hay que olvidar que la especialización en gastronomía implica tener creatividad y visión de negocio, para añadir siempre algún aspecto innovador. 

Qué opciones existen realmente después de una FP Superior

Si has completado la FP Superior en cocina o gastronomía, puede que no sea todavía el momento de incorporarse al mercado laboral. Todo depende de cuáles sean tus objetivos. Si bien estos programas incluyen prácticas en empresas reales y son una vía que facilita el acceso a un empleo, quizás la prioridad sea especializarse en algún ámbito o prepararse para poder conseguir puestos con responsabilidad. 

Una opción es continuar con los estudios universitarios, aunque no es el camino más rápido si se desea incorporarse con cierta rapidez al mercado laboral. O también se puede hacer un máster, que es más interesante cuando ya se tiene experiencia práctica y el objetivo es diferenciarse en el mercado.

Diferencia entre máster universitario oficial y formación permanente

Antes de tomar decisiones, hay que conocer las diferencias que hay entre los másteres oficiales y la formación pertinente. Los primeros son los universitarios, que forman parte del sistema académico tradicional y suelen ser más teóricos y orientados a la investigación, docencia o continuidad académica.

La segunda opción es la formación permanente, que se centra en la aplicación práctica de los conocimientos que se adquieran. Este tipo de programas tiene en cuenta la gestión operativa y la innovación, y además trabaja con casos reales y está en contacto directo con profesionales en activo. Por tanto, es la vía más adecuada para quienes quieran evolucionar con rapidez en cocina, restauración o dirección gastronómica.

Cuándo conviene seguir con un grado y cuándo especializarse directamente

La opción del grado es más lógica cuando se quiere contar con una base académica más amplia o si no se tiene clara aún la especialización. No obstante, en este sector, la experiencia práctica y la formación concreta suelen estar más valoradas porque resultan más útiles en el día a día. 

Por eso, si la preferencia es incorporarse en poco tiempo al mercado o se sabe qué especialización es la que se prefiere, el máster es preferible. Y puesto que se puede estudiar un máster después de una FP superior, es una progresión bastante lógica. Se avanza con cierta rapidez sin alargar el tiempo de formación. En cualquier caso, se deben tener en cuenta también las salidas profesionales en gastronomía de cada programa que se esté valorando. 

Qué aporta un máster a quien ya ha estudiado gastronomía o cocina

Después de haber cursado una formación inicial en cocina o gastronomía, ya se deberían tener conocimientos sobre las técnicas, los procesos y las dinámicas de trabajo en una cocina profesional. Sin embargo, para poder dar el salto hacia puestos de mayor responsabilidad, se necesitan unas competencias que no se suelen ver en profundidad en los programas técnicos como la FP. Es ahí cuando la especialización cobra valor. 

Si bien no se puede decir que el máster sirva de sustituto de la experiencia práctica, sí que ayuda a interpretarla mejor y a verla con capacidad analítica, visión estratégica y una comprensión mayor del funcionamiento de un negocio gastronómico.

Especialización en áreas concretas del sector

Uno de los principales beneficios es la posibilidad de profundizar en áreas específicas. Hoy en día, la gastronomía no equivale a la cocina tradicional, sino que hay multitud de opciones por las que apostar. Por ejemplo, desarrollo de producto, bebidas, dirección, innovación culinaria, experiencia de cliente o desarrollo de conceptos.

La carrera de gastronomía en España ha evolucionado para incluir todas estas facetas y permitir al alumnado escoger su vía de preferencia. En Barcelona Culinary Hub, contamos con un Máster en Dirección e Innovación en Alta Cocina. Como su nombre indica, se trata de estudios superiores, pero de una formación permanente que incluye prácticas garantizadas en restaurantes y hoteles gastronómicos de primer nivel. Por tanto, se aprende el oficio en cocina real, rodeado de equipos profesionales y mentores que te acompañan en cada servicio. 

Más empleabilidad y acceso a nuevos roles

La especialización también influye directamente en las oportunidades laborales. Un perfil que tiene tanto experiencia técnica como una formación avanzada puede acceder a funciones relacionadas con dirección de cocina, gestión operativa, consultoría o desarrollo de negocio.

Además, muchas empresas buscan profesionales que puedan asumir responsabilidades más allá de las del día a día. Si se ha cursado una formación especializada, se tiene ese elemento diferenciador que facilita el crecimiento profesional y que puede ser clave en un proceso de selección.

Contacto con profesorado y profesionales en activo

Otro valor añadido es que con estos programas se entra en contacto con chefs, directores gastronómicos y especialistas del sector. Es decir, que se entiende de primera mano cómo funciona la industria y cuáles son las competencias que más se piden. También facilita las redes profesionales y el acceso a proyectos.

En qué perfiles profesionales se nota más esta formación

La especialización cobra peso en perfiles que necesitan tener creatividad, habilidades de gestión y capacidad de decisión. Para crecer profesionalmente en este sector, no basta con dominar la técnica, sino que también hay que saber coordinar al equipo, crear propuestas que sean rentables y tener capacidad de adaptación a los cambios.

Cocina, dirección, innovación, producto y bebidas

La especialización es importante en la dirección gastronómica, de ahí que en BCH tengamos nuestro máster específico. Los perfiles especializados participan en el diseño de conceptos, creación de cartas, gestión de la cocina y desarrollo de experiencias vinculadas al producto y las bebidas.

También crece la demanda de profesionales que puedan innovar, analizar tendencias y encargarse de la gestión operativa. Por eso, quienes apuestan por estudiar gastronomía de manera estratégica tienen después más facilidad para moverse entre distintas áreas del sector, como restauración, consultoría o desarrollo de negocio.

Emprendimiento y crecimiento dentro de restauración

La especialización también resulta útil para quienes prefieran emprender o trabajar en puestos de coordinación dentro de restaurantes y grupos gastronómicos. En estos trabajos, hay que entender los costes, el posicionamiento, la experiencia del cliente y saber liderar al equipo. 

Errores frecuentes al elegir un máster después de FP

El error más común es escoger un programa muy genérico o que no se adapta a la realidad actual del sector. Por eso, son importantes las prácticas. También priorizar el nombre y no consultar el programa, la metodología o el profesorado. Por último, pensar que cualquier máster sirve para todos los perfiles. Si bien es cierto que se puede hacer un máster después de un grado superior, hay que pensar bien cuál es el objetivo concreto que se persigue a nivel profesional. 

Especializarse ya no es un extra, sino una ventaja competitiva

La técnica por sí sola ya no basta para crecer dentro del sector gastronómico. Con la especialización, se adquiere visión estratégica, capacidad de liderazgo y herramientas para evolucionar hacia perfiles con más responsabilidad. Si tienes claro que tu camino está en los puestos directivos, inscríbete en el Máster en Dirección en Alta Cocina de Barcelona Culinary Hub. Un programa completo y adaptado a las necesidades actuales.